La historia de Jade Goody, es la historia de una joven de 27 años que decidió vender sus últimos días de vida para poder asegurar un futuro a sus hijos, al conocer que estaba enferma de un cáncer cervical terminal que sólo le permitiría disfrutar de unos meses de vida.La definida como “primera estrella mundial de la telerrealidad”, comenzó su fama como concursante del Gran Hermano británico, en el que mostró lo inculta y lo hortera que era y con lo que lo medios la convirtieron en una de sus presas favoritas, mofándose de ella por comentarios como “¿Rio de Janeiro es una persona?”. Asimismo, consiguió convertirse “en la comidilla” de todo el mundo por sus comentarios racistas hacia la actriz india Shilpa Shetty, muy popular en su país. Para disculparse por esto, accedió a participar en 2008 en la edición india de Gran Hermano. Pero durante su estancia en el concurso se le detectó el cáncer y tuvo que abandonar.
http://www.elpais.com/articulo/gente/gran/hermana/Jade/Goody/muere/27/anos/elpepugen/20090322elpepuage_1/Tes
Esta mujer decidió aprovechar su fama y su muerte para ofrecer a sus hijos un futuro mejor del que ella tuvo. “Sí, la gente dirá que hago esto por dinero. Y tiene razón. Pero no lo hago para compras coches de lujo o grandes casas. Lo hago por el futuro de mis hijos, por si yo falto. No quiero que mis hijos tengan la misma infancia miserable, plagada de drogas y marcada por la pobreza que tuve yo”, declaro al “News of The World” en una entrevista, según el diario Elpaís.com.
Esta mujer decidió aprovechar su fama y su muerte para ofrecer a sus hijos un futuro mejor del que ella tuvo. “Sí, la gente dirá que hago esto por dinero. Y tiene razón. Pero no lo hago para compras coches de lujo o grandes casas. Lo hago por el futuro de mis hijos, por si yo falto. No quiero que mis hijos tengan la misma infancia miserable, plagada de drogas y marcada por la pobreza que tuve yo”, declaro al “News of The World” en una entrevista, según el diario Elpaís.com.
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/22/comunicacion/1237709488.html
Para dejarles una fortuna a sus dos hijos, de 4 y 5 años, también vendió su matrimonio, a través de una boda televisada con Jack Tweed, el cual fue condenado a 18 meses de prisión por dar una paliza a un chaval de 16 años. Éste salió en libertad vigilada tras cuatro meses en la cárcel gracias a la intervención del gobierno, ya que en un principio las autoridades le negaron el permiso. Asimismo, se hizo bautizar y cristianizó también a sus hijos.
Para dejarles una fortuna a sus dos hijos, de 4 y 5 años, también vendió su matrimonio, a través de una boda televisada con Jack Tweed, el cual fue condenado a 18 meses de prisión por dar una paliza a un chaval de 16 años. Éste salió en libertad vigilada tras cuatro meses en la cárcel gracias a la intervención del gobierno, ya que en un principio las autoridades le negaron el permiso. Asimismo, se hizo bautizar y cristianizó también a sus hijos.
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/18/comunicacion/1234954125.html
También, es importante destacar que todo este circo, ha conseguido generar una consecuencia buena, ya que el caso de Goody ha disparado las revisiones médicas de cáncer de útero. Éste es el segundo más frecuente entre las muejres, pero uno de los más fáciles de curar si se descubre a tiempo.

Esta historia ha creado una gran polémica en todo el mundo, sobre la ética y la moral que muestran los medios al ser capaces de llegar a tal límite para atraer a la audiencia. Sin embargo, si los medios son capaces de montar este circo, mostrando el seguimiento de la muerte de una persona con el fin de aumentar sus beneficios es porque la audiencia lo ve, quiere ver espectáculo, aunque deshonre a las personas o las haga perder su dignidad. Lo dramático es que, en la sociedad en la que vivimos actualmente, una persona vale en función de la exhibición que haga y no importan tanto tus logros personales.
Sin embargo, hay que partir de que los medios son empresas. Empresas formadas por periodistas que se ganan la vida con este trabajo, que viven de ello. No es justo criticar la ética de los medios por ofrecer a la audiencia el morbo que le gusta ver, ni juzgar a una madre al borde de la muerte que se beneficia de la telebasura para asegurar un futuro a sus hijos, porque esa telebasura la pide la propia audiencia. Sin embargo, es posible que el acto de esta madre recaiga en la conciencia de sus hijos durante toda su vida, algo que no compensa el dinero.
Para concluir hay que destacar que es cierto, que muchas personas se dan cuenta de la poca calidad de la que pueden presumir los medios a causa de esto, que es lo que desembocan, perdiendo su eficacia informativa.










